Federación Española de Esperanto

Literatura española en esperanto

Como se indica en otra página, una de las primeras aplicaciones del esperanto fue la de servir de puente de comunicación cultural, entre otros medios mediante la traducción de obras literarias y de otros tipos en la lengua internacional.

Pronto el propio Dr. Zamenhof comenzó la traducción de obras literarias, y otros pioneros siguieron su ejemplo. Sin embargo, una de las grandes literaturas que tardó en seguir el ejemplo fue la española. A pesar de que el esperanto llegó pronto a España, desde el punto de vista literario, las traducciones desde el castellano y otras lenguas españolas no siguieron el mismo ritmo que en otros países. Es cierto que en España comenzaron también pronto las traducciones de textos, pero ni la cantidad ni la calidad fueran comparables en las dos o tres primeras décadas a las equivalentes en otros idiomas.

La persona que se debe citar en este periodo es el alicantino Vicente Inglada Ors, militar y científico, y uno de los mejores hablantes del idioma en su época, miembro de la primera Academia de la lengua, el “Lingva Komitato”. Inglada tradujo gran cantidad de obras literarias, entre las cuales figuran la mayoría de los textos teatrales de Jacinto Benavente, muy famoso en aquellos momentos, también en el extranjero. Otros autores traducidos por Inglada fueron Leandro Fernández de Moratín, Ramón de Campoamor, Ganivet o Santiago Rusiñol.

Tras la Primera Guerra Mundial otros hablantes de esperanto publicaron diversas traducciones de obras de escritores españoles, tanto en revistas literarias como en libros independientes. Se puede citar los nombres de los también militares Julio Mangada, que publicó dos Novelas Ejemplares de Cervantes, Fernando Redondo Ituarte (fragmentos de diversos autores), o Ramón de Salas que tradujo “Sangre y arena” de Blasco Ibáñez.

No obstante, el esfuerzo más destacado, que causó una gran impresión en su época, fue la publicación de la “Antología Catalana”, que recogió una muestra representativa de la literatura en catalán desde sus comienzos hasta autores contemporáneos. La calidad de las traducciones, coordinadas por el escritor Jaume Grau Casas, fue muy apreciada, pero además el planteamiento y la calidad editorial sirvieron para prestigiar una literatura entonces poco conocida, y fue un estímulo para la edición de antologías similares procedentes de otras lenguas.

Aunque el mismo Grau trabajó en la redacción de una Antología española, las dificultades del movimiento esperantista español, y después el estallido de la guerra civil impidieron su concreción.

La Guerra Civil y la posguerra causaron una importante crisis en el movimiento esperantista español. La actividad literaria se redujo de forma drástica. Curiosamente, una editorial con base en España, “Stafeto”, dirigida por el profesor Juan Régulo Pérez, fue protagonista del renacimiento literario del esperanto a partir de los años 50 (ver unidad 4), pero en un comienzo apenas publicó literatura procedente de ámbitos hispanos.

Los años 50 y 60 vieron algunas traducciones aisladas. Al principio tuvieron cierto protagonismo las obras religiosas. También puede citarse la obra del valenciano Luis Hernández Lahuerta, que tradujo a Wenceslao Fernández Flores, Santiago Ramón y Cajal, o una de las novelas incluidas en el Quijote (“El curioso impertinente”, traducida como “La malprudenta scivolulo”). A pesar de las circunstancias, durante esos años se publicaron algunas obras procedentes del catalán, entre las cuales hay que destacar “Solitud”, de Víctor Català (pseudónimo de Caterina Albert).La familio de Pascual Duarte

De todas formas, de la pobreza de las traducciones hasta los años 60 puede dar idea la constatación de que la primera traducción de García Lorca se debe a un traductor ruso, Konstantin Gusev, mientras que la primera traducción completa del Quijote (aún inédita) fue obra de un holandés, H. J. Bulthuis.

A mediados de los años 60 el panorama de la traducción del español al esperanto cambió de forma radical, gracias sobre todo a una persona, Fernando de Diego, que durante un par de décadas realizó un trabajo excepcional. De Diego publicó traducciones de autores como Antonio Machado (“La tierra de Alvargonzález”), Federico García Lorca (“El romancero gitano”), Gustavo Adolfo Bécquer (“Rimas”), Baroja (“El árbol de la ciencia”), Camilo José Cela (“La familia de Pascual Duarte”), Ramón María del Valle-Inclán (“Tirano Banderas”), y muchos más, tanto en libros individuales como en antologías.

A Fernando de Diego se le debe especialmente el cumplimiento de un reto que se le había resistido al movimiento esperantista español: la traducción completa de los dos tomos de “El Quijote”. Ya en 1905 se habían publicado versiones de algunos capítulos. Los citados Inglada, Mangada o Hernández Lahuerta se encuentran entre los que lo habían intentado. Pero publicar una traducción completa requería, es obvio, mucho trabajo, mucho talento y una importante infraestructura editorial. Por fin, en 1977 se dieron las circunstancias necesarias. Fundación Esperanto publicó el Quijote completo, en la traducción de Fernando de Diego. En el 2016, con ocasión del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, la Federación Española de Esperanto reeditó el libro en formato digital, accesible a cualquier persona interesada. Quijote en esperanto

Fernando de Diego continuó publicando traducciones (además de ensayos, métodos de enseñanza y diccionarios), pero sobre todo creó escuela. En los años 80 surgió un grupo de jóvenes autores y traductores, que están considerados entre los de mayor talento de las letras actuales en esperanto, entre los que se encuentran no sólo castellanoparlantes, sino también vascos, catalanes y portugueses, y que son conocidos como la Escuela Ibérica (Ibera Skolo).

En este grupo puede incluirse a Miguel Gutiérrez Adúriz, Miguel Fernández, Abel Montagut, Gonçalo Neves, Jorge Camacho, Joxemari Sarasúa, y otros. Todos ellos son autores de obras originales, pero también de traducciones. Gutiérrez Adúriz (que escribe bajo el pseudónimo Liven Dek) ha traducido a Ana María Matutes, Juan Ramón Jiménez (“Platero y yo”) o Manuel Llano, además de ser el editor de varias colecciones de obras de ciencia ficción. A Abel Montagut se le debe la imponente traducción de los “Cants d'Amor” de Ausiàs March.

El traductor más fecundo de literatura española en estos últimos años es Miguel Fernández. Ha traducido obras de García Lorca (“Bodas de sangre”, “La casa de Bernarda Alba”), Ramón María del Valle-Inclán (“Luces de Bohemia”) o Miguel Hernández (una antología de poemas, que ya ha recibido dos ediciones). También de autores contemporáneos como María Ángeles Maeso, Fernando J. López o José Sanchis Sinisterra (“¡Ay, Carmela!”). También ha publicado una antología de literatura comprometida con el título “Poezio: armilo ŝargita per futuro” [Poesía: un arma cargada de futuro], con 182 poemas de 35 autores, editada en el año 2013.

Varios de esos libros se publicaron en la colección “Hispana Literaturo”, impulsada por la Federación Española de Esperanto para dar a conocer las obras de escritores españoles contemporáneos al público internacional.

En cuanto a los autores hispanoamericanos, en los últimos años ha ido mejorando el volumen de traducción de obras de esta procedencia, aunque el número de obras es desproporcionadamente pequeño en relación con su importancia. Entre los más destacados deben mencionarse la magistral traducción del muy difícil “Martín Fierro”, a cargo del argentino E. Sonnenfeld, y los varios textos debidos de nuevo a Fernando de Diego, como “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos, “Cien años de soledad” de García Márquez o “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, de Neruda.

Finalmente, hay que mencionar el caso de las obras de lenguas no castellanas. Ya se ha mencionado la importancia de la contribución catalana antes de la guerra civil; tras ésta se perdió gran parte del impulso, que ya a comienzos de los años 60 se fue recuperando, hasta alcanzar su cumbre con la citada edición de los “Cants d'Amor” de Ausiàs March, en traducción de Abel Montagut.

Mucho más escasa es la contribución procedente del gallego o el euskera. Los principales traductores del vasco son Aitor Arana (importante escritor original él mismo en dicha lengua) que ha traducido entre otros textos el “Behi euskaldun baten memoriak”, de Bernardo Atxaga, y Joxemari Sarasua que ha traducido la obra de Jon Mirande “Haur Besoetakoa”.Galega literaturo

Del gallego hasta hace poco apenas se disponía de otro libro que una obra de Castelao, los “Retrincos”, traducido también por De Diego, aparte de algunos textos dispersos en revistas y antologías, pero en años recientes el escritor Suso Moinhos ha publicado la popular obra de Xosé Neira Vilas, “Memorias dun neno labrego”.

Finalmente, podemos mencionar que se dispone de una antología de poesía mozárabe, “Lirikaj perloj de Al-Andalus”, en versión de Antonio Marco Botella.

En esta página aparte pueden verse algunos ejemplos en paralelo de textos literarios originales y traducidos al esperanto.
En esta otra pueden leerse algunas menciones sobre el esperanto aparecidas en textos literarios en castellano, algunas de forma incidental, otras más sustanciales.

Basado en parte en textos en http://www.delbarrio.eu/traduccion.htm
Para saber más: Antonio Valén: “El esperanto: lengua y cultura”, mga, Santander, 2004.