Federación Española de Esperanto

Las revistas en esperanto

Hasta la llegada de los nuevos medios de comunicación en red, las revistas desempeñaron un papel básico en la organización y consolidación del movimiento que agrupaba a los hablantes de esperanto, así como en el desarrollo de la propia lengua. Constituyeron la forma en que se transmitía la información en una comunidad tan dispersa como siempre fue la esperantista y se cultivaba la tradición social y literaria. Aunque en los últimos años la forma de comunicación ha experimentado un notable cambio, las revistas en esperanto continúan desempeñando un importante papel en la comunicación en la lengua internacional.

La primera revista se fundó en septiembre de 1889, es decir, apenas dos años tras la aparición del esperanto, bajo el impulso del grupo esperantista de Núremberg, el primero del mundo. Su nombre era “La Esperantisto” (desde 1892 simplemente “Esperantisto”), y aparecía con periodicidad mensual. El primer editor fue Christian Schmidt, pero el redactor principal (con diversos cambios e interrupciones) fue el propio Dr. Zamenhof, por lo que puede decirse que la revista asumió un carácter semi-oficial, como transmisor de los textos e ideas del iniciador del esperanto. También en sus páginas se fue desarrollando la lengua, con la admisión y uso de nuevas palabras, y la consolidación de la gramática. Algunas de las respuestas dadas por Zamenhof a las consultas de los lectores contribuyeron a la unificación y desarrollo del esperanto en esos primeros años.

Al principio la revista contaba con 113 suscripciones, que fueron aumentando hasta unos 700, de los cuales alrededor del 60% eran ciudadanos del Imperio Ruso. Las dificultades económicas fueron constantes, y se salvaron gracias a la ayuda de algunos simpatizantes, fundamentalmente W. H. Trompeter. A comienzos de 1895 se publicó en la revista un artículo de Tolstói, que ocasionó que la censura rusa prohibiera la entrada de la revista en el país, lo que incrementó gravemente los problemas económicos, y causó su desaparición poco después.

Afortunadamente, el impulso fue retomado por el club esperantista de Upsala, en Suecia, que creó la revista “Lingvo Internacia”, que apareció, con pocas interrupciones, hasta la Primera Guerra Mundial.

Pronto fueron apareciendo otras revistas, de alcance más limitado, en ocasiones boletines de asociaciones o clubes locales.

Dos revistas merecen especial mención de esa primera época. En 1905 Paul Berthelot fundó la revista “Esperanto”, y la editó con grandes dificultades durante un par de años, hasta que pasó la propiedad y redacción a Hector Hodler, el fundador de la Asociación Universal de Esperanto (Universala Esperanto-Asocio), de la que se convirtió en órgano oficial. “Esperanto” continúa publicándose en la actualidad, y contiene sobre todo informaciones de UEA y del movimiento esperantista en general.

La otra revista se denominó “La Revuo”, y fue fundada en 1906 gracias a las gestiones realizadas por Carlo Bourlet ante la gran editorial Hachette. Se trataba de una revista literaria, donde se publicaron numerosos textos originales o traducidos, que ayudaron a consolidar la tradición literaria de la lengua, incluyendo numerosos por el propio Dr. Zamenhof. Algunos de ellos aparecieron en forma de serie, posteriormente editados como libros independientes. “La Revuo” duró también hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial.

Tras la guerra, el papel de revista literaria, donde se cultiva la lengua por medio de textos originales y traducidos, fue tomado por “Literatura Mondo”, fundada en Budapest en 1922. Su primer editor fue Teodoro Schwartz y sus redactores durante la mayor parte del tiempo fueron Kálmán Kalocsay y Julio Baghy, dos de los principales autores clásicos de esperanto. “Literatura Mondo” fue muy influyente en el estilo literario del esperanto en el periodo de entreguerras. Duró, con interrupciones, hasta 1949.

Otras revistas literarias posteriores fueron: “Norda Prismo”, editada entre 1955 y 1974 en Suecia y Finlandia, “Nica Literatura Revuo” entre 1955 y 1962 en Francia, “Fonto” desde 1980 hasta 2006 en Brasil o “Literatura Foiro” desde 1979 hasta la actualidad en Suiza. La principal revista literaria actual es “Beletra Almanako”, editada desde 2007 en Nueva York.

El panorama de las revistas en esperanto en la actualidad es muy variado. Puede citarse en primer lugar las revistas editadas por asociaciones y clubes, como órganos informativos propios. Ya hemos citado “Esperanto”, órgano oficial de Universala Esperanto-Asocio, que continúa siendo una revista de referencia en cuanto al propio movimiento esperantista.

Pueden citarse por su importancia histórica y por su calidad y difusión las revistas de la Asociación Anacionalista Mundial (Sennacieca Asocio Tutmonda, SAT), la organización del movimiento obrero esperantista: “Sennaciulo” (literalmente, “el que no tiene nación”, bimestral) y “Sennacieca Revuo” (anual)

Una revista dedicada fundamentalmente a la información sobre la comunidad esperantista (lo que en esperanto se suele llamar “movadana”), es “La Ondo de Esperanto”, que también suele incluir piezas literarias y otras. Retoma la tradición de una revista fundada antes de la Primera Guerra Mundial en Rusia, y aparece de forma ininterrumpida desde 1991. Desde el 2020 se publica solo en la red.

Otra revista destacable es “Monato”, que, a diferencia de las anteriores, no publica apenas informaciones sobre el propio esperanto, sino que intenta mostrar la actualidad mundial, por medio de artículos redactados por los propios hablantes del idioma. Se publica desde 1980 en Bélgica.

La asociación de jóvenes esperantistas Tutmonda Esperantista Junulara Organizo (TEJO) publica “Kontakto”, que incluye una sección sobre la organización y otras noticias esperantistas en general, pero cuyo contenido principal es de tipo general, discutiendo temas de actualidad y culturales, muy variados y de gran calidad.

Una revista curiosa, publicada desde 1976, es “La KancerKliniko”, satírica y de aspecto marginal, que incluye textos diversos, cómics, noticias culturales y musicales, sátiras, etc.

“Juna Amiko” es una revista para jóvenes y para principiantes, que da preferencia a textos en un lenguaje fácil, ideal para practicar el idioma. Es editada por la Internacia Ligo de Esperantistaj Instruistoj (ILEI) desde 1972. La misma asociación publica “Internacia Pedagogia Revuo”, especialmente dirigida a profesores de esperanto.

“Scienca Revuo” es el órgano de la Internacia Scienca Asocio Esperantista (ISAE), y publica artículos especializados sobre temas científicos diversos. Aparece desde 1949, aunque ya desde 1904 se publicaba una revista con el mismo objetivo, llamada  “Internacia Scienca Revuo”.

En el caso español, la primera revista que cubría el ámbito estatal fue “La Suno Hispana”, que empezó a publicarse en 1903 como órgano de la Sociedad Española para la Propaganda del Esperanto, y dejó de aparecer en 1910. En el periodo de entreguerras aparecieron “Hispana Esperantisto” y posteriormente “Hispana Esperanto-Gazeto”. En 1910 apareció “Kataluna Esperantisto”, que se publicó, con diversas interrupciones, hasta el comienzo de la guerra civil, y de nuevo desde 1982 hasta la actualidad como órgano de la Asociación Catalana de Esperanto. “Gazeto Andaluzia” es el nombre de la revista que se publicó brevemente también en 1910, y que fue retomada a partir de 1983 como órgano de la Asociación Andaluza de Esperanto. Otras asociaciones publican sus propias revistas, con mayor o menor calidad y regularidad. El órgano oficial de la Federación Española de Esperanto se llama “Boletín” y se publica desde 1949; a pesar del nombre en castellano los textos aparecen casi en su totalidad en esperanto, salvo los que tienen que ver con aspectos legales; en la actualidad se publican 4 números al año.

Debemos mencionar también que existen versiones en esperanto de revistas generales, conteniendo traducciones de textos, a veces con adiciones de artículos propios. En su tiempo tuvo gran importancia la revista “El Popola Ĉino” (Desde la China Popular) por la gran calidad de sus textos e ilustraciones, pero actualmente aparece solo en red. También podemos mencionar la edición de “Le Monde diplomatique en Esperanto”, desde 2002 en formato web. Más reciente, desde 2017, se ha comenzado a publicar una versión de “El Correo de la UNESCO” en esperanto, “Unesko-Kuriero”, bajo el patrocinio de la UEA, que puede adquirirse en papel y también es accesible en pdf en la red.

El fenómeno de la publicación en red es cada vez más habitual y ha mejorado de manera notable la accesibilidad de las revistas, que hasta recientemente tenían que confiar en formas de distribución mucho menos convenientes. La mayoría de las revistas mencionadas que se siguen publicando disponen de versiones en red, más o menos completas.

Existen incluso revistas que se han concebido directamente para la red y se publican solo en este medio. Una de las más conocidas es “Libera Folio”, que trata de temas relacionados con el movimiento esperantista desde un criterio periodístico muy profesional. Otras son más experimentales, o más efímeras, pero en cualquier caso la publicación de revistas (en papel o en internet o en una combinación de ambas opciones) es un fenómeno que continúa siendo muy importante para el esperanto, como lengua y como comunidad, que con las necesarias adaptaciones continúa muy vivo en el siglo XXI.

Para saber más: https://eo.wikipedia.org/wiki/Kategorio:Esperanto-gazetoj.

Algunos enlaces de interés:
Esperanto: https://revuoesperanto.org/
Sennaciulo: http://www.satesperanto.org/spip.php?rubrique89
Kontakto: https://uea.org/revuoj/kontakto
La Ondo de Esperanto: http://esperanto-ondo.ru/
Monato: https://www.monato.net/
Boletín de la Federación Española de Esperanto: http://www.esperanto.es/hef/index.php/boletin
El Popola Ĉinio: http://www.espero.com.cn/
UNESKO-Kuriero: https://uea.org/revuoj/unesko_kuriero
Libera Folio: https://www.liberafolio.org/

Literatura española en esperanto

Como se indica en otra página, una de las primeras aplicaciones del esperanto fue la de servir de puente de comunicación cultural, entre otros medios mediante la traducción de obras literarias y de otros tipos en la lengua internacional.

Pronto el propio Dr. Zamenhof comenzó la traducción de obras literarias, y otros pioneros siguieron su ejemplo. Sin embargo, una de las grandes literaturas que tardó en seguir el ejemplo fue la española. A pesar de que el esperanto llegó pronto a España, desde el punto de vista literario, las traducciones desde el castellano y otras lenguas españolas no siguieron el mismo ritmo que en otros países. Es cierto que en España comenzaron también pronto las traducciones de textos, pero ni la cantidad ni la calidad fueran comparables en las dos o tres primeras décadas a las equivalentes en otros idiomas.

La persona que se debe citar en este periodo es el alicantino Vicente Inglada Ors, militar y científico, y uno de los mejores hablantes del idioma en su época, miembro de la primera Academia de la lengua, el “Lingva Komitato”. Inglada tradujo gran cantidad de obras literarias, entre las cuales figuran la mayoría de los textos teatrales de Jacinto Benavente, muy famoso en aquellos momentos, también en el extranjero. Otros autores traducidos por Inglada fueron Leandro Fernández de Moratín, Ramón de Campoamor, Ganivet o Santiago Rusiñol.

Tras la Primera Guerra Mundial otros hablantes de esperanto publicaron diversas traducciones de obras de escritores españoles, tanto en revistas literarias como en libros independientes. Se puede citar los nombres de los también militares Julio Mangada, que publicó dos Novelas Ejemplares de Cervantes, Fernando Redondo Ituarte (fragmentos de diversos autores), o Ramón de Salas que tradujo “Sangre y arena” de Blasco Ibáñez.

No obstante, el esfuerzo más destacado, que causó una gran impresión en su época, fue la publicación de la “Antología Catalana”, que recogió una muestra representativa de la literatura en catalán desde sus comienzos hasta autores contemporáneos. La calidad de las traducciones, coordinadas por el escritor Jaume Grau Casas, fue muy apreciada, pero además el planteamiento y la calidad editorial sirvieron para prestigiar una literatura entonces poco conocida, y fue un estímulo para la edición de antologías similares procedentes de otras lenguas.

Aunque el mismo Grau trabajó en la redacción de una Antología española, las dificultades del movimiento esperantista español, y después el estallido de la guerra civil impidieron su concreción.

La Guerra Civil y la posguerra causaron una importante crisis en el movimiento esperantista español. La actividad literaria se redujo de forma drástica. Curiosamente, una editorial con base en España, “Stafeto”, dirigida por el profesor Juan Régulo Pérez, fue protagonista del renacimiento literario del esperanto a partir de los años 50 (ver unidad 4), pero en un comienzo apenas publicó literatura procedente de ámbitos hispanos.

Los años 50 y 60 vieron algunas traducciones aisladas. Al principio tuvieron cierto protagonismo las obras religiosas. También puede citarse la obra del valenciano Luis Hernández Lahuerta, que tradujo a Wenceslao Fernández Flores, Santiago Ramón y Cajal, o una de las novelas incluidas en el Quijote (“El curioso impertinente”, traducida como “La malprudenta scivolulo”). A pesar de las circunstancias, durante esos años se publicaron algunas obras procedentes del catalán, entre las cuales hay que destacar “Solitud”, de Víctor Català (pseudónimo de Caterina Albert).La familio de Pascual Duarte

De todas formas, de la pobreza de las traducciones hasta los años 60 puede dar idea la constatación de que la primera traducción de García Lorca se debe a un traductor ruso, Konstantin Gusev, mientras que la primera traducción completa del Quijote (aún inédita) fue obra de un holandés, H. J. Bulthuis.

A mediados de los años 60 el panorama de la traducción del español al esperanto cambió de forma radical, gracias sobre todo a una persona, Fernando de Diego, que durante un par de décadas realizó un trabajo excepcional. De Diego publicó traducciones de autores como Antonio Machado (“La tierra de Alvargonzález”), Federico García Lorca (“El romancero gitano”), Gustavo Adolfo Bécquer (“Rimas”), Baroja (“El árbol de la ciencia”), Camilo José Cela (“La familia de Pascual Duarte”), Ramón María del Valle-Inclán (“Tirano Banderas”), y muchos más, tanto en libros individuales como en antologías.

A Fernando de Diego se le debe especialmente el cumplimiento de un reto que se le había resistido al movimiento esperantista español: la traducción completa de los dos tomos de “El Quijote”. Ya en 1905 se habían publicado versiones de algunos capítulos. Los citados Inglada, Mangada o Hernández Lahuerta se encuentran entre los que lo habían intentado. Pero publicar una traducción completa requería, es obvio, mucho trabajo, mucho talento y una importante infraestructura editorial. Por fin, en 1977 se dieron las circunstancias necesarias. Fundación Esperanto publicó el Quijote completo, en la traducción de Fernando de Diego. En el 2016, con ocasión del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, la Federación Española de Esperanto reeditó el libro en formato digital, accesible a cualquier persona interesada. Quijote en esperanto

Fernando de Diego continuó publicando traducciones (además de ensayos, métodos de enseñanza y diccionarios), pero sobre todo creó escuela. En los años 80 surgió un grupo de jóvenes autores y traductores, que están considerados entre los de mayor talento de las letras actuales en esperanto, entre los que se encuentran no sólo castellanoparlantes, sino también vascos, catalanes y portugueses, y que son conocidos como la Escuela Ibérica (Ibera Skolo).

En este grupo puede incluirse a Miguel Gutiérrez Adúriz, Miguel Fernández, Abel Montagut, Gonçalo Neves, Jorge Camacho, Joxemari Sarasúa, y otros. Todos ellos son autores de obras originales, pero también de traducciones. Gutiérrez Adúriz (que escribe bajo el pseudónimo Liven Dek) ha traducido a Ana María Matutes, Juan Ramón Jiménez (“Platero y yo”) o Manuel Llano, además de ser el editor de varias colecciones de obras de ciencia ficción. A Abel Montagut se le debe la imponente traducción de los “Cants d'Amor” de Ausiàs March.

El traductor más fecundo de literatura española en estos últimos años es Miguel Fernández. Ha traducido obras de García Lorca (“Bodas de sangre”, “La casa de Bernarda Alba”), Ramón María del Valle-Inclán (“Luces de Bohemia”) o Miguel Hernández (una antología de poemas, que ya ha recibido dos ediciones). También de autores contemporáneos como María Ángeles Maeso, Fernando J. López o José Sanchis Sinisterra (“¡Ay, Carmela!”). También ha publicado una antología de literatura comprometida con el título “Poezio: armilo ŝargita per futuro” [Poesía: un arma cargada de futuro], con 182 poemas de 35 autores, editada en el año 2013.

Varios de esos libros se publicaron en la colección “Hispana Literaturo”, impulsada por la Federación Española de Esperanto para dar a conocer las obras de escritores españoles contemporáneos al público internacional.

En cuanto a los autores hispanoamericanos, en los últimos años ha ido mejorando el volumen de traducción de obras de esta procedencia, aunque el número de obras es desproporcionadamente pequeño en relación con su importancia. Entre los más destacados deben mencionarse la magistral traducción del muy difícil “Martín Fierro”, a cargo del argentino E. Sonnenfeld, y los varios textos debidos de nuevo a Fernando de Diego, como “Doña Bárbara”, de Rómulo Gallegos, “Cien años de soledad” de García Márquez o “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, de Neruda.

Finalmente, hay que mencionar el caso de las obras de lenguas no castellanas. Ya se ha mencionado la importancia de la contribución catalana antes de la guerra civil; tras ésta se perdió gran parte del impulso, que ya a comienzos de los años 60 se fue recuperando, hasta alcanzar su cumbre con la citada edición de los “Cants d'Amor” de Ausiàs March, en traducción de Abel Montagut.

Mucho más escasa es la contribución procedente del gallego o el euskera. Los principales traductores del vasco son Aitor Arana (importante escritor original él mismo en dicha lengua) que ha traducido entre otros textos el “Behi euskaldun baten memoriak”, de Bernardo Atxaga, y Joxemari Sarasua que ha traducido la obra de Jon Mirande “Haur Besoetakoa”.Galega literaturo

Del gallego hasta hace poco apenas se disponía de otro libro que una obra de Castelao, los “Retrincos”, traducido también por De Diego, aparte de algunos textos dispersos en revistas y antologías, pero en años recientes el escritor Suso Moinhos ha publicado la popular obra de Xosé Neira Vilas, “Memorias dun neno labrego”.

Finalmente, podemos mencionar que se dispone de una antología de poesía mozárabe, “Lirikaj perloj de Al-Andalus”, en versión de Antonio Marco Botella.

En esta página aparte pueden verse algunos ejemplos en paralelo de textos literarios originales y traducidos al esperanto.
En esta otra pueden leerse algunas menciones sobre el esperanto aparecidas en textos literarios en castellano, algunas de forma incidental, otras más sustanciales.

Basado en parte en textos en http://www.delbarrio.eu/traduccion.htm
Para saber más: Antonio Valén: “El esperanto: lengua y cultura”, mga, Santander, 2004.

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