Federación Española de Esperanto

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Un poco de gramática

¿Cómo funciona el esperanto?

Si una lengua que se pretende internacional no es extraordinariamente fácil sin dejar de ser flexible, más vale que cerremos la tienda. ¿Qué tiene el esperanto que no tengan las demás lenguas? La respuesta es sencilla: regularidad, independencia e invariablidad de los formantes de la palabra y análisis inmediato de las funciones gramaticales o -para entendernos- en el esperanto no hay excepciones, los elementos que forman las palabras son intercambiables y las terminaciones nos indican si una palabra es sustantivo, adjetivo, verbo, etc.

Terminaciones

Los once morfermas gramaticales del esperanto (-o=substantivo, -e=adverbio, -j=plural, -n=acusativo, -i=infinitivo, -as=presente, -is=pasado, -os=futuro, -us=condicional, -u=imperativo y subjuntivo) invariables e intercambiables facilitan enormemente el aprendizaje y, sobre todo, la comprensión de la lengua. La estructura transparente tan propia del esperanto se debe en principio a estos once morfemas, porque el principio tal morfema, tal función proporciona claridad de forma sencilla.

A partir de la raíz obtenemos las categorías gramaticales (sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, etc.). Por ejemplo de la raíz flor- obtenemos floro (=flor, sustantivo), flora (=floral, adjetivo), flori (=florecer, verbo), etc.

Un estudiante de esperanto aprende por vía lógica una sola forma para cada concepto principio - inicial - empezar (komenco - komenca - komenci), mientras que un estudiante de español tiene que aprender tres formas distintas. Otro ejemplo de facilidad comparativa:

tribo - triba (tribu - tribal)
febro - febra (fiebre - febril)
maro - mara (mar - marítimo)
fero - fera (hierro - férreo)
salo - sala (sal - salino)
problemo - problema (problema - problemático)
homo - homa (hombre - humano)
nebulo - nebula (niebla - nublado)

 

Afijos

El sistema de afijos es una de las mejores bazas del esperanto. Once prefijos y treintena y siete sufijos estructuran la lengua y simplifican su aprendizaje al regularizar la formación de palabras. El ahorro que proporciona un sistema regular de afijos es enorme. Un ejemplo muy gráfico lo mostrará claramente: a partir de pork [cerdo], o [sustantivo], in [afijo que significa "sexo femenino"], ej [afijo que significa "lugar adecuado para"], id [afijo que segnifica "descendiente de"] y ar [afijo que significa "reunión, conjunto"] obtenemos: pork/o (cerdo), pork/in/o (cerda), pork/ej/o (pocilga), pork/id/o (lechón), pork/ar/o (piara). Como en esperanto las reglas aprendidas se pueden aplicar siempre y sin excepción, obtenemos la serie:

porkokolombobovohundo
porkinokolombinobovinohundino
porkejokolombejobovejohundejo
porkidokolombidobovidohundido
porkarokolombarobovarohundaro

que corresponde a la serie española:

cerdopalomotoroperro
cerdapalomavacaperra
pocilgapalomarestabloperrera
lechónpichónternerocahorro
piarabandadarebañojauría

Un estudiante de esperanto que aún no haya visto ni oído la palabra bovejopuede traducirla por lógica. Un estudiante de español jamás podrá deducir "cuadra" a partir de "caballo".

Procesos naturales

Contra lo que muchos piensan, en el esperanto no hay nada artificial, porque en propiedad combina elementos y estructuras de diversas familias de lenguas naturales, pero desembarazándose del peso muerto que las lastra en fonética, morfología y sintaxis. El esperanto no es una lengua artificial en oposición a las lenguas naturales, sino una lengua más sencilla, pero tan natural como las demás: tanto el esperanto como el castellano son lenguas creadas y practicadas por hombres, no por máquinas; tanto en esperanto como en castellano, el caudal léxico procede de lenguas anteriores.

Cuando un niño pequeño dice en español: "Se ha rompido, "El caballo y la caballa", "Ayer andé mucho", etc; no hace sino seguir el proceso natural de regularizar la lengua: una regla aprendida se aplica siempre, exactamente como en esperanto. Precisamente este rasgo repetitivo es lo que hace "naturales" a las lenguas naturales.

Gracias a la regularidad del esperanto, el estudiante sabe lo que aprende en un contexto es aplicable siempre y sin excepción a cualquier otro contexto similar. Como todas las estructuras son generalizables, el esperanto satisface nuestro deseo sicológico de facilidad y coherencia al expresarnos en una lengua extranjera.

Con la lógica como único límite, todo hablante puede crear sus propias palabras de acuerdo a unas pocas reglas y ser comprendido por los demás hablantes.

Tendencia al equilibrio

Es habitual que dos esperantistas de distintas nacionalidades dialoguen siempre en esperanto, incluso si comparten varias lenguas aprendidas comunes. No se debe a la casualidad o a su apoyo al ideal de la lengua internacional, sino a motivos prácticos de comodidad. El esperanto tiende a lo que podríamos llamar "el valor medio", es decir, su estructura aislante-aglutinante no resulta extraña a hablantes de las más diversas procedencias lingüísticas . La singularidad de que en esperanto las palabras no vengan dadas en su totalidad sino que en la mayoría de los casos se tenga la posibilidad de crearlas a partir de elementos independientes y autónomos hace que el hablante este siempre construyendo la lengua. Por ejemplo, cuadra en castellano es una palabra dada; un extranjero que la necesite en su conversación la sabe o no la sabe, pero nunca puede construirla lógicamente. Si no la sabe, conseguirá como máximo perífrasis del tipo "la casa de los caballos" o "el lugar donde están los caballos" para conseguir hacerse entender. Un esperantista que sólo conozca la palabra hundo [perro] y la tabla de afijos únicamente tendrá que pensar con lógica para llegar a la conclusión de que hundejo (de hund [perro], ej [lugar adecuado para], y o [substantivo]) siginifica necesariamente perrera. Estos procesos lógicos son absolutamente imprescinidibles para una lengua que se pretende internacional.

El esperanto se caracteriza por su claridad -factor importantísimo en una lengua de ámbito internacional-, sencillez, flexibilidad y transparencia de los elementos que integran las palabras. Si en el esperanto no hubieran confluido el valor idealista de una lengua universal igual para todos y el valor práctico de ser un sistema lingüístico fabuloso, no habría durado ni diez años. El esperanto no ha sobrevivido a otros novecientos once proyectos de lengua artificial por casualidad, sino porque es el mejor de todos y porque continúa insuperado.

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