Federación Española de Esperanto

El esperanto en la literatura en español

 

Eliseo ALBERTO

La eternidad por fin comienza un lunes

(...) lloró por los recién casados que la noche de bodas se quieren tanto que no pueden hacer el amor, por los que cada lunes compran billetes de lotería y cada domingo descubren que el número ganador ha sido otro; lloró por los alcohólicos anónimos, los ganadores en el último campeonato mundial de minusválidos y los defensores del esperanto; (...)

 

Isabel ALLENDE

La casa de los espíritus

[1982]

Capítulo IX

Las comunicaciones de Clara con las almas vagabundas y con los extraterrestres, ocurrían mediante la telepatía, los sueños y un péndulo que ella usaba para tal fin, sosteniéndolo en el aire sobre un alfabeto que colocaba ordenadamente en la mesa. Los movimientos autónomos del péndulo señalaban las letras y formaban los mensajes en español y esperanto, demostrando así que son los únicos idiomas que interesan a los seres de otras dimensiones, y no el inglés, como decía Clara en sus cartas a los embajadores de las potencias angloparlantes, sin que ellos le contestaran jamás, así como tampoco lo hicieron los sucesivos ministros de Educación a los cuales se dirigió para exponerles su teoría de que en vez de enseñar Inglés y Francés en las escuelas, lenguas de marineros, mercachifles y usureros, se obligara a los niños a estudiar esperanto.

Capítulo X

Su madre le advirtió que no intentara explicar a sus compañeros lo que había visto sobre la naturaleza humana en los libros de medicina de su tío Jaime, ni hablara a los maestros de las ventajas del esperanto sobre la lengua inglesa.

 

Max AUB

"La gallina ciega"

Diario Público, 2010, p. 288 (taglibra dato: "14 de octubre")

"Largo balcón Madrid iluminado, al fondo, en la hondonada. Como en todos los extrarradios, si a uno le pusieran de pronto frente a los miles de lucecitas y anuncios de todos los colores preguntándole, en esperanto: -¿Dónde está? Lo mismo podrías contestar: Roma como París, México o Nueva York, Berlín o Milán. Es Madrid."

 

Pedro Luis BARCIA

Identidad lingüística y globalización

[III Congreso Internacional de la Lengua Española, 2006]

Las lenguas artificiales renacen en el siglo XIX con el solresol, la lengualumina, el spokil, el más riguroso volapük, con su alfabeto fonético universal, y el, sin lugar a dudas, de más lata vida en el intento ha sido el esperanto, que cuenta con más de una veintena de congresos universales. Cuando muchachos, en Entre Ríos, obtuvimos una beca para estudiarlo, y practicábamos con las estrofas del Martín Fierro, vertidas a la lengua cosmopolita: “Mi comensas kanti nun / kun la ritmo da guitaro”, o algo vecino. Nos embaucaron lingüísticamente diciéndonos que seríamos “cosmopolitas” y que patearíamos por el vasto mundo sin la menor dificultad en el comercio lingüístico. Acabamos de leer en la prensa, este año que, en nuestros días, se ha sugerido el esperanto como el idioma de la Comunidad Europea. Desempolvaremos nuestros apuntes juveniles.

 

Mario BENEDETTI

Adioses y bienvenidas. 84 poemas y 80 haikus

Pág. 104 de la edición de Visor Libros (2006)

68

el esperanto

esa lengua de todos

que no habla nadie

Vivir Adrede

[2007] Edición Alfaguara, Santillana, 2010

de Adrede: 11. Diccionario

Por el diccionario circulan misteriosas acepciones, enunciados que nadie pronuncia [...] Imagino que el diccionario se ha de reír a carcajadas cuando nos apabulla con toda esa jerigonza y nos deja taciturnos, como si nos hablaran en esperanto

de Adrede: 27. Mercado

Aquí se venden [...] antología de erratas, versos en esperanto

 

Felipe BENÍTEZ REYES

Oficios estelares

[2009]

P. 309-310

El guía espiritual de aquella secta resultó ser Srï Moiti, una especie de hindú pelado al rape que hablaba un idioma indeterminado que todos los asistentes parecían entender: el esperanto de las almas, poco más o menos, porque la clientela de aquel santón estaba formada por extranjeros de todas las edades, ellos con aspecto de haber sodomizado alguna vez a una oveja y ellas con aspecto de follar habitualmente con perros. Yo no entendía los mensajes trascendentalistas de Srï Moiti, porque creo que se dedicaba a hablar en una mezcla caprichosa de idiomas europeos, ya digo, pero Eva iba traduciéndome aquellos mensajes babélicos a un español titubeante.

Mercado de espejismos

Cristi se limitó a darle la bienvenida con estas aladas palabras: "¿Cómo te va, hijo de la grandísisma puta?". Lo dijo en español, idioma que el Penumbra no entiende, aunque hay frases que se entienden en cualquier idioma: el esperanto del insulto.

 

Vicente BLASCO IBÁÑEZ

La Vuelta al mundo de un novelista

P. 108. Ed. Jaguar. Colección Entintados. 2012.

Este mesias de Los Ángeles ha sido seminarista católico, pero abandonó su carrera para intentar la estupenda obra de unir todas las religiones en una sola, entresacando lo mejor de cada dogma, algo semejante al esperanto, en la lingüística.

 

Jorge Luis BORGES

El libro de arena

[1975]

En: El congreso

Me hospedé en una módica pensión a espaldas del Museo Británico, a cuya biblioteca concurría de mañana y de tarde, en busca de un idioma que fuera digno del Congreso del Mundo. No descuidé las lenguas universales; me asomé al esperanto —que el Lunario sentimental califica de "equitativo, simple y económico"— y al Volapük, que quiere explorar todas las posibilidades lingüísticas, declinando los verbos y conjugando los sustantivos. Consideré los argumentos en pro y en contra de resucitar el latín, cuya nostalgia no ha cesado de perdurar al cabo de los siglos. Me demoré asimismo en el examen del idioma analítico de John Wilkins, donde la definición de cada palabra está en las letras que la forman

 

Guillermo CABRERA INFANTE

La Habana para un infante difunto

[1979]

Página 56 de la edición de Club Internacional del Libro

Ahora apenas atendía a lo que ella me decía entre los besos o el largo beso sostenido, hablando de ese esperanto del amor, el idioma que siempre espera más que expresa, sordo yo porque estaba más interesado en el beso en sí que en su literatura -en otra época podía haber dicho que atendía más a su lengua que a su lenguaje.

Tres tristes tigres

P. 233 de la 6ª edición de Seix Barral

(...) y saber, como sabía todo lo que hay que saber del Volapük y el Esperanto y el Ido y el Neo y el Basic English, y su teoría de que al revés de lo que pasó en la Edad Media, que de un solo idioma, como el latín o el germano o el eslavo salieron siete idiomas diferentes cada vez, en el futuro estos veintiún idiomas (...) se convertirían en uno solo, imitando o aglutinándose o guiados por el inglés, y el hombre hablaría, por lo menos en esta parte del mundo, una enorme lingua franca, una Babel estable y sensata y posible.

Vidas para leerlas

P. 237 de la edición de 1998 de Alfaguara-Santillana

Yo no quería escribir en un dialecto sino en un exclusivo idioma universal. Quería para mí la posibilidad del esperanto en la realidad del español.

El libro de las ciudades

P. 24 de la edición de 1999 de Alfaguara-Santillana

Nosotros (gesto que podría abarcar una secta) creemos que la ropa no debe tener fronteras ni razas, que debe ser un mismo idioma para todos. De cómo este esperanto sartorial, este volapuk de la vestimenta se convirtió en la última lingua franca de Londres, se habla más adelante (...)

 

Camilo José CELA CONDE

Cela, mi padre

Editorial Temas de hoy, 2002. Pág. 241:

los estantes repletos de las ediciones de sus libros, publicados hasta en japonés, en esperanto o en braille

 

Gabriel CELAYA

Los caballeritos de Azcoitia

En: Rapsodia Euskara (1961)

(...)
Los Caballeritos
que desafiaron
con gesto elegante
lo inerte y lo opaco.
Los Caballeritos,
tan libres de espanto,
que a Rousseau le hablaron
de tú en esperanto.
Los herejes, dijo
Menéndez Pelayo.
(...)

 

Javier CERCAS

El impostor

Literatura Random House, 2014. Pág. 50

El hecho es que el tío Anastasio adoptó a Marco; también lo instruyó: hasta entonces Marco había completado su educación autodidacta de lector indiscriminado recibiendo clases de francés, solfeo, teatro y esperanto en las escuelas, ateneos y cooperativas libertarias y en casa de la desdichada maestra de La Trinidad; ahora su tío Anastasio le obligó a aprender también caligrafía, mecanografía y taquigrafía. Quería hacer de él un hombre de provecho, pero sobre todo quería hacer de él un buen libertario: por eso le inclulcó el idealismo racionalista, antipolítico, violento, justiciero, igualitario, redentorista, anacrónico, puritano, solidario y sentimental de un cierto anarquismo español; y por eso le llevaba a todas partes con él.

 

 

Paulo COELHO

El alquimista

Página 77 de la 26ª edición de Planeta

Pero era preciso seguir adelante. Tenía que creer en señales. Toda su vida, todos sus estudios fueron en busca del lenguaje único que hablaba el Universo. Primero se había interesado por el esperanto, después por las religiones, y finalmente por la alquimia. Sabía hablar esperanto, entendía perfectamente las diversas religiones, pero aún no era un alquimista.

 

Julio CORTÁZAR

Rayuela

[1963]

Capítulo 17

(...) y desde un chirriar terrible llegaba el tema que encantaba a Oliveira, una trompeta anónima y después el piano, todo entre un humo de fonógrafo viejo y pésima grabación, de orquesta barata y como anterior al jazz, al fin y al cabo de esos viejos discos, de los show boats y de las noches de Storyville había nacido la única música universal del siglo, algo que acercaba a los hombres más y mejor que el esperanto, la Unesco o las aerolíneas, una música bastante primitiva para alcanzar universalidad y bastante buena para hacer su propia historia, (...)

Capítulo 69

(...) Solamente ke Abila Sanches no eskojió el rebólber komo el eskritor antiklerikal Giyermo Delora, ni la soga como el esperantista fransés Eujenio Lanti.

(...) Artista del Lápis y la pluma, nos regaló barias beses kon sus kreasiones. Linguista, era muy afekto a tradusir sus propias produksiones al inglés, esperanto i otros idiomas.

 

Miguel DELIBES

Parábola del náufrago

El grupo esperantista se reunía todos los jueves a las ocho de la tarde.

 

Rodrigo FRESÁN

Esperanto

[1995]

Capítulo Martes

(...) Los principios básicos del Esperanto así como su gramática (...) están compuestos con las raíces de todos los idiomas indoeruropeos, y Zamenhof decidió ensamblarlo con la bien intencionada aunque un tanto ingenua esperanza de que su criatura contribuyera a la paz y al entendimiento entre las diferentes naciones de este mundo. De algún modo, el Esperanto es lo más parecido a una feliz apología de la esquizofrenia. Un idioma con síndrome de personalidad mútiple y origen Frankenstein. En realidad, si el hombre fuera el animal inteligente que dice ser, bueno, el Esperanto debería haber sido el idioma a desarrollarse después del cataclismo de Babel. Y todos seríamos más felices, seguramente.

 

Antonio GALA

La regla de tres

Primera parte, segundo capítulo

La música sí que puede encararse con la muerte y preguntarle dónde está su victoria. Es el auténtico esperanto, el idioma universal que empieza donde no alcanzan los otros, y nos revela la esencia íntima del mundo.

El don de la palabra

P. 256 de la edición de 1996 de Espasa-Calpe

La música dice cuanto no cabe en nuestra lengua, tan dividida y ardua, y resume la dignidad más alta: ser sustancia y forma de sí misma; del verdadero esperanto universal, que comienza donde no alcanzan los demás idiomas. Sin intermediario alguno, lo mismo que un perfume, nos revela la secreta armonía del mundo, y acierta en la íntima diana del corazón.

Los papeles del agua

P. 24 de la edición de 2008 de Planeta

Cerrar los ojos de común acuerdo. Ése es el verdadero esperanto: querer no darse cuenta…

P. 123

El esperanto es un invento desafortunado.

 

Eduardo GALEANO

Las palabras andantes

Relato Historia del fatal encuentro entre el bandido del desierto y el poeta arrepentido

La victoria de la Civilización sobre la Barbarie fue destacada en primera página por la prensa local, regional, nacional, continental y mundial. Sabino cobró la recompensa y la donó a las obras de caridad, en acto público que fue retransmitido en directo por la BBC de Londres. El libro que narró su hazaña se tradujo al inglés, al francés, al alemán y al esperanto, y el poeta Sabino fue elegido Hombre del Año por la revista Time.

Patas arriba: la escuela del mundo al revés

Pág 265

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite.

 

Oliverio GIRONDO

Poesía completa: Espantapájaros (Al alcance de todos), 7

Pág. 85 de: Poesía completa. Ed. crítica de Raúl Antelo. Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Colección Archivos nº 38

¡Todo era amor... amor!

(...)

Amor espermatozoico, esperantista

(...)

 

José María GIRONELLA

Los cipreses creen en Dios

Editorial Planeta. 7ª Edición de 1968

Pag 322

Unas de las cosas que les gustaba era asistir a las reuniones de los esperantistas, en la plaza de la iglesia….¡Porque en e pueblo había muchos esperantistas! Era un pueblo de escondidas y escalofriantes imaginaciones, lo cual Julio ya había advertido. Gente que soñaba en sociedades universales. Anarquistas sin saberlo, demasiado sentimentales.

 

Pag. 325

San Feliu, pues lo de la costa, de imaginaciones esperantistas.

 

Pag. 333

Los alumnos fumando en la cama, los veraneantes abriéndose paso entre los esperantistas.

 

Pag. 334

Había familias que llevaban años veraneando en San Feliu y no conocían a nadie del pueblo. Ignacio se preguntaba si era por eso por lo que había esperantistas.

 

Los fantasmas de mi cerebro

Editorial Planeta. Colección Autores Españoles Contemporáneos. 5ª edición, 1962. Pág. 59

Su obra más traducida (se reiefe a Papini) ha sido La Historia de Cristo de la que hay ejemplares incluso en armenio, búlgaro, maltés y esperanto...

  

 

Almudena GRANDES

Las edades de Lulú

A Pablo le divertía mucho mi actitud de perpetua sorpresa, y la fomentaba con regalos inequívocamente individuales, cosas maravillosas para mí sola, plumas estilográficas, peines, una caja de música con cerradura, un diccionario griego-esperanto, un tampón de goma con mi nombre completo grabado en espiral, unas gafas con cristales neutros, eso fue lo que me hizo más ilusión, nunca las he necesitado, pero me apetecía tanto tener unas gafas...

 

Enrique JARDIEL PONCELA

Amor se escribe sin hache

[1928]

Libro segundo, capítulo segundo, escena "Y ahora el autor habla de apaches y de pieles rojas"

-Al chulo en París se le llama marlou

UN LECTOR:-¿Marlou? Eso no es francés.

-No, señor; eso es argot.

UN LECTOR:-Entonces... las gentes del hampa que usted va a presentarnos ¿hablarán en argot?

-Sí; claro... En argot. No van a hablar en esperanto.

Para leer mientras sube el ascensor

Página 40 de la cuarta edición de Aguilar, 1957

ESPERANTO: Idioma universal que no conoce nadie en el universo.

Página 431:

Y hacia el fondo (...) adivino la cabellera emocionante de miss Joërgen. Pero está muy lejos miss Joërgen; tan lejos como las pirámides de Egipto o la hegemonía del esperanto.

Los tigres escondidos en la alcoba

P. 336 de la edición de 1962 de Aguilar:

¿Por qué es el no moverte? ¿Es porque esa mujer, mientras bailabas, te ha "cloroformizado" diciéndote "sí"? ¿O porque te ha dicho "no" y a ti ya te da igual el presidio que el esperanto?

 

Carlos LISCANO

Memorias de la guerra reciente

P. 102 de la edición de Trilce:

En sus ratos libres salía a cabalgar o a correr por el campo; por las noches se dedicaba a estudiar esperanto.

P. 102 de la edición de Trilce:

El esperanto habrá de restablecer el orden perdido.

El esperanto, llegó a confesarme, era su pasión principal después de la carrera militar. (...) Lo único que echaba de menos aquí era su correspondencia en esperanto con los amigos.

 

Juan Ramón LODARES

El paraíso políglota

Capítulo octavo

Algunos, como Unamuno, incluso contribuyeron a la creación de un dialecto bilbaíno imaginario. Era una especie de esperanto entre eusquérico y castellanoviejo, para darle una seña de identidad particular a la gente de Bilbao (no tardó mucho don Miguel en reconocer que aquello había sido un pecadillo de juventud).

 

Torcuato LUCA DE TENA

La brújula loca

[1964]

Capítulo N

-¡Es una casa pero que muy bonita! -recitó cortés.

-¡Huy qué risa agüela! -exclamó Mariuca con no menos admiración que si le hubiese oído hablar en esperanto-. ¡Mira qué habla más rarosa tiene!

 

Antonio MACHADO

Juan de Mairena

[1936]

Capítulo XLVI

El libro de la Naturaleza -habla Galileo- está escrito en lengua matemática. Como si dijéramos: el latín de Virgilio está escrito en esperanto. Que no os escandalicen mis palabras. El paisano sabía muy bien lo que decía. Él hablaba a los astrónomos, a los geómetras, a los inventores de máquinas. Nosotros, que hablamos al hombre, también sabemos lo que decimos.

 

Juan José MILLÁS

No mires debajo de la cama

[1999]

Tres

Los dos pertenecían a una sociedad esperantista y habían enseñado este idioma a sus dos hijas, que lo hablaban con fluidez.

(...)

Teresa no podría haber tenido, pues, unos padres mejores desde el punto de vista de sus afinidades (con el esperanto no había contado, aunque tampoco le molestaba por lo que tenía de herramienta práctica, de instrumento).

(...)

Entonces terció el padre para puntualizar que bajo esos estados no era raro que su mujer se manifestara en esperanto.

-Mi suegro -añadió- fue un gran esperantista. Escribió un libro de gramática que tenemos en el escaparate de la ferretería.

La conversación adquirió entonces un tono misterioso. Nadie lo expresó claramente, pero tanto Teresa como su padre dieron a entender, o eso le pareció a Holgado, que esperaban recibir un mensaje en esperanto transmitido a través de la boca de la madre.

Al poco, la conversación dejó de fluir una vez más. Vicente se había acordado de nuevo del perro muerto y de la cisterna rota, y se puso pálido, quebrando la atmósfera de intimidad creada en torno al esperanto.

(...)

-Si las herramientas hablaran -dijo el padre de Teresa-, hablarían en esperanto.

-¿Por qué? -preguntó Vicente.

-Porque esa lengua representa la nostalgia del idioma único. El que poseíamos antes de intertar construir la torre de Babel y Dios confundiera nuestras lenguas. Con el esperanto y la precisión de las herramientas actuales, sería posible construir esa torre sin ningún problema. Quizá lo hagamos.

(...)

No entendía por qué la pieza de una cisterna tenía que tener un nombre americano, aunque quizá fuera esperanto.

-¿Cómo se diría Fluidmaster en esperanto? -preguntó.

-¿En esperanto? No tengo ni idea.

(...)

Eligió ser él, pero transcurrido un tiempo razonable, si se podía llamar tiempo a aquello que no dejaba de atravesarle con lentitud el pecho, advirtió que continuaba siendo él mismo, y no dejó de serlo mientras apartó los cuerpos que se interponían y salió corriendo al pasillo, desde donde ganó la puerta de la casa mientras escuchaba tras de sí los gritos de la madre que le decía algo que no entendió, seguramente en esperanto.

Cuatro

Además, la noche en que Vicente Holgado decidió volver debajo de la cama, había cenado en la casa de los padres de ella y por lo visto mató al perro de la hermana pequeña. Y los padres son esperantistas.

-¿Y qué tiene que ver que sean esperantistas, por favor?

-No lo sé, el perro muerto, el esperanto, la amputación de los pies... Sonaba todo como a un asunto de psicópatas, de secta. Con estos datos no podía hacer otra cosa.

(...)

Había pensado dirigirse a ella, para ver si era posible establecer algún contacto con aquel universo al que acababa de acceder, pero la mujer se metió en seguida en un portal oscuro, antiguo, donde curiosamente había una placa en la que se anunciaba la existencia de una sociedad esperantista, y desapareció.

La mujer loca

[2014] Pág. 209 de 238:

- Lo de la lengua materna -dice al fin Millás- me ha traído a la memoria que mi padre era esperantista. Hace tiempo, después de leer una biografía de Zamenhof, el inventor del esperanto, escribí un artículo sobre ese idioma.

-¿Qué decía usted?

-Lo relacionaba con la nostalgia del idioma único existente antes de la torre de Babel.

-¿El esperanto -dice la psicoanalista- vendría a reparar la herida que se produjo en la torre de Babel, cuando Dios confundió las lenguas de los hombres?

-Quizás sí, aunque con una prótesis imposible, pues se trata de una lengua profundamente antimaterna.

-¿Y?

-Que quizá no prosperó por eso, porque no llevaba incorporada la posibilidad del incesto.

-No sé si es la conclusión adecuada -dice la psicoanalista-, pero lo tenemos que dejar por hoy.

 

 

Antonio MUÑOZ MOLINA

La noche de los tiempos

P. 446 de la edición de 2009 de Seix-Barral

Digo yo que sería el momento de ponerse a discutir sobre la sociedad sin clases o sobre las glorias de la raza española, o el esperanto, o la vida eterna, o lo que haga falta.

P. 933

(...) quienes vaticinaban con perfecta seriedad la inminencia de la dictadura del proletariado o del comunismo libertario, los convencidos de que aboliendo el dinero y practicando el desnudismo o el esperanto o el amor libre el paraíso quedaría instaurado en la tierra (...)

 

 

Luis PESCETTI

Copyright (plagios literarios y poder político al desnudo)

[2001]

Capítulo 12

-Jebs, querría que usted dirigiera mi tesis.

-Ah, la tesis, ¿y cuál sería el tema?

-Un estudio comparado sobre textos medievales y el esperanto, porque hallé que...

Él rió.

-¿Qué disparate, Michelle!? El esperanto, esa lengua creada por Zamenhof en 1887... y abandonada por todo el mundo en ese mismo año!

La descalificación intelectual era otro remanido recurso del profesor, infalible las más de las veces.

 

 

Juan Manuel de PRADA

Las esquinas del aire

P. 283 de la edición de 2000 de Planeta

No se tragó, por supuesto, que Jimena estuviese diplomada en taquigrafía (disciplina tan arqueológica y en desuso como el idioma esperanto).

 

 

Ignacio RAMONET

La golosina visual

[2000]

Página 110 de la edición: DeBolsillo, Editorial Debate, Barcelona

Este contagio nos impone poco a poco, sin que lo advirtamos, una especie de estilo "esperántico", de 'film-volapuk' impersonal y robotizador, cuyo origen y modelo están determinados por los hábitos comerciales y publicitarios norteamericanos.

 

Javier REVERTE

El Río de la desolación. Un viaje por el Amazonas

[2004]

Pág 192, cap. 14 de 3ª ed, en DeBOLSILLO. Barcelona, nov. 2006

Otro grupo habitual en el bar lo formaban ocho extranjeros, seis hombres y dos mujeres. Pensé que podrían ser europeos orientales porque la mayoría lucían un cabello muy rubio y bebían cachaça en abundancia y a toda hora. Pero su idioma no  me recordaba en absoluto la cadencia de las lenguas eslavas, sino que parecía tener la consistencia del chasquido de unas tijeras. Pronto me enteré de que eran polacos, estonios, rumanos y uno de ellos noruego. El extraño idioma que empleaban entre ellos no era otra cosa que esperanto. Según me explicó una de las mujeres, una polaca, habían asistido a un congreso internacional sobre el esperanto en Sao Paulo y, a su conclusión, unos cuantos se habían venido al río para hacer turismo.

Pág 202

Desde la borda del Itapurunga, agitando con jovialidad los brazos, me despedían los esperantistas [...]

 

 

Julián RÍOS

Amores que matan

[2009]

P. 247

Por qué escasea ahora el azúcar... Krishna y la expansión de la conciencia... Esperanto para la paz... El Apocalipsis ya ha empezado..., entre otros tópicos, que seguí a trozos esta mañana en Hyde Park Corner mientras te buscaba de grupo en grupúsculo.

Puente de alma

P. 154:

Se consideraba un ciudadano del mundo, lo que cimentaba su pacifismo, seguía Tipi hablándome de Diesel, y aunque dominaba el alemán, el francés y el inglés desde niño, dijo Tipi, fue un apóstol del esperanto como útil de paz y entendimiento universales que serviría para simplificar las relaciones internacionales.

 

Manuel RIVAS

Los libros arden mal

P. 423:

Es un profeta apasionado del esperanto, que domina como un experto después de entregarle muchas noches a su estudio. Esa pasión por una lengua universal está fundamentada en un ideario de “socialismo racional” en el que cita como precursor a Ramón de la Sagra, ese coruñés del XIX que debería estar, según él, a la altura del francés Proudhon o del británico Owen.

P. 425:

Él, Ricardo, también va a estudiar Derecho. Si coinciden en Santiago, ¿podría Ríos enseñarle esperanto? Podría, claro. Pero cuando ese encuentro tuvo lugar, un año después, ni Samos expresó ese interés, ni Héctor estaba tan absorbido por la tarea de divulgar la lengua universal.

P. 425:

La única manera de ponerles freno a los totalitarismos es caminar hacia una Federación Mundial regida por principios justos de derecho universal. Esos derechos humanos, sin fronteras, serán el telar de una lengua común, el verdadero esperanto.

P. 511:

¿En esperanto? Foki...”

P. 683:

Todos sus pasos desde un año antes de la República, desde su participación en la Federación Universitaria Española. Incluso un cursillo de esperanto que había dado en una biblioteca libertaria.

 

Ernesto SÁBATO

El Túnel

[1948]

Capítulo 5

Existen en la sociedad estratos horizontales, formados por las personas de gustos semejantes, y en estos estratos los encuentros casuales no son raros, sobre todo cuando la causa de la estratificación es alguna característica de minorías (...) Me ha sucedido encontrar una persona en un barrio de Berlín, luego en un pequeño lugar casi desconocido de Italia y, finalmente en una librería de Buenos Aires. ¿Es razonable atribuir al azar estos encuentros repetidos? Pero estoy diciendo una trivialidad: lo sabe cualquier persona aficionada a la música, el esperanto, al espiritismo.

Sobre héroes y tumbas

[1961]

Pues Iglesias era uno de esos anarquistas bondadosos, incapaz de matar una mosca: era pacifista, era vegetariano (por su repugnancia a vivir de la muerte de un ser viviente) y tenía ese género de fantástica esperanza de que el mundo iba a ser alguna vez una cariñosa comunidad de libres y fraternales cooperadores. Ese Nuevo Mundo iba a hablar una sola lengua y esa lengua iba a ser el esperanto. Razón por la cual aprendió dificultosamente esa especie de aparato ortopédico, que no solamente es horrible (lo que para una lengua universal no sería lo peor) sino que no la habla prácticamente nadie (lo que para una lengua universal es ruinoso). Y de ese modo, en cartas que laboriosamente escribía sacando la lengua, se comunicaba con alguno de los quinientos sujetos que en el resto del universo pensaban como él.

 

Joaquín SABINA

Ciento volando de catorce

Ed. Visor Libros. Madrid, 2001. P. 80. Soneto L: 

"A SÍLABAS CUNTADAS"

[Para Javier Krahe]

No dejaré sin contestar tu carta
a sílabas cuntadas, maestría,
que le debemos, buen rayo te parta,
entrambos al mester de germanía.

Derogo desde el alma del delito,
el blindaje contrito que te agravia:
a mí también me falta tu gambito
de dama y los rigores de tu labia.

¿Con quién bailar la jota en esperanto?
sigues siendo mi gripe, mi vacuna
Y el prota al alimón de mi novela.

La purga, el catalejo de mi canto,
mi murga, mi aparejo de fortuna
y el padrino más viejo de Carmela.

 

Fernando SÁNCHEZ DRAGÓ

Gárgoris y Habidis

P. 378  de la 20ª edición de Argos Vergara:

[Para construir el Templo de Jerusalén] numerosos extranjeros, en posesión de muchos y muy diferentes idiomas, colaboraron en la empresa que a pique estuvo de convertirse en otra Torre de Babel. Pero se salvó el obstáculo: alguien tuvo la hermosa ocurrencia de inventar un código cifrado para que los obreros pudieran entenderlo sin necesidad de proferir sonidos. Algo así como un esperanto gráfico de la arquitectura, un sistema de señalización similar a lo que siglos más tarde introdujeron los sabios de Grecia en el recinto de la geometría. Y se llamó Péndulo o Sello de Salomón a la figura resultante de agrupar dichos símbolos alrededor de un círculo.

P. 392:

El barallete es o fue esperanto jacobeo, cenismo de babel, germanía de patriarcas, truhanes, ribaldos, lapetas, peregrinos, pecadores y macarras (...).

Las fuentes del Nilo

Editorial: Biblioteca El Mundo. Colección: Las mejores novelas en castellano del siglo XX. Nº 131.  Barcelona 2001. Pág. 38

Conque eso era él, Dionisio, un pececillo de plata con hechuras humanoides, y res més, nada más, como decían a todas horas en garbancero esperanto de Alicante los camaradas interinos de sus vacaciones veraniegas.

Javier TOMEO

El castillo de la carta cifrada

Página 93 de la edición de Anagrama

¿No le parece que acabaría imponiéndose un indiscutible esperanto, capaz de comunicarnos a todos sin necesidad de más diccionarios?

 

 

Andrés TRAPIELLO

Los nietos del Cid. La nueva edad de oro de la literatura española (1898-1914)

Planeta. Colección La España Plural.  Primera edición, octubre 1997

Pág 42:

Si Lanza hubiera sido francés, los surrealistas hubiesen sacado de él un buen partido, porque había algo en él de la alegre fanfarria de Sastre, era raro como Lautréamont, simpáico y solitario, como Jarry, y moderno e inútil como los esperantistas.

Pág 48:

En una época en que todo lo del sexo estaba destinado o a la sicalipsis o al oscurantismo, dos libros como aquellos, un poco esperantistas para todo con todos los frutos prohibidos, desempeñaron cierto papel.

 

Miguel DE UNAMUNO

Niebla

[1914]

Capítulo 6

En este momento entró en la sala un caballero anciano, el tío de Eugenia, sin duda. Llevaba anteojos ahumados y un fez en la cabeza. Acercóse a Augusto, y tomando asiento junto a él le dirigió estas palabras:

-(Aquí una frase en esperanto que quiere decir: ¿y usted no cree conmigo que la paz universal llegará pronto merced al esperanto?)

Augusto pensó en la huída, pero el amor a Eugenia le contuvo. El otro prosiguió hablando, en esperanto también.

Augusto se decidió por fin.

-No le entiendo a usted una palabra, caballero.

-De seguro que le hablaba a usted en esa maldita jerga que llaman esperanto -dijo la tía, que en este punto entraba.

(...)

-Pues no te entiendo más que tú cuando te hablo en esperanto -le contestó su marido.

(...)

-Si aprendierais esperanto -empezó don Fermín.

-Déjanos de lenguas universales. Conque no nos entendemos en las nuestras, y vas a traer otra (...)

-¿Tras de mí y traído por el canario? Pues no lo entiendo. Valiera más que hablase en esperanto, como tío Fermín.

Capítulo 8

-Porque hasta que no llegue el día feliz en que el esperanto sea la única lengua, ¡una sola para toda la humanidad!, hay que escribir el castellano con ortografía fonética.

(...)

-Por lo de anarquista y esperantista (...)

-(...) Anarquismo, esperantismo, espiritismo, vegetarianismo, foneticismo... ¡todo es uno!

 

Del sentimiento trágico de la vida

[1912]

Alianza Editorial. El libro de bolsillo. Biblioteca de autor. 1ª ed. en la colección. 2008.

Capítulo XII: Conclusión [...]. Pág. 312

El pensamiento reposa en prejuicios y los prejuicios van en la lengua. Con razón adscribía Bacon al lenguaje no pocos errores de los idola fori. Pero ¿cabe filosofar en pura álgebra o siquiera en esperanto

 

Mario VARGAS LLOSA

Pantaleón y las visitadoras

Santillana, p. 262

El reloj Movado de nuestros estudios

 

 

Sergio VILA-SANJUÁN

Una heredera de Barcelona

P. 144  de la edición de 2010 de Destino:

A un lado, un musculoso cuarentón impartía lecciones de gimnasia a un grupo de muchachos. Bajo un robusto olmo, una vigorosa sesentona con gafas garabateaba con fuerza palabras misteriosas en una pizarra, ante un reducido auditorio de seis alumnos “Saluton, Tie, Dankon, Bonvolu, Pacon…”

 - ¿Qué es ese vocabulario tan raro?- pregunté a  mi guía

- ¿Esto? Esperanto. La lengua universal. La creó el doctor polaco Zamenhof hace treinta años para contribuir a la armonía y el entendimiento entre los humanos. Tiene una estructura muy sencilla, por lo que resulta  mucho más fácil de aprender que cualquiera de los idiomas que ha producido la historia y que hoy dividen a la humanidad. Algunos lo llaman el latín de los obreros, porque son sobre todo las clases trabajadoras las que lo están adoptando para poder comunicarse por encima de nacionalidades y fronteras.

P. 266: 

Me la tendió y la leí detenidamente: “Vi trovos min sur la montojovo". [i.e. montovojo]

 - Creo que sé quién puede traducirla. ¿Me prestas un coche?

Pedía a Manolo que detuviera el Daimler en la planchaduría de la calle Muntaner. Y allí dentro, entre vapores, en su habitual actitud de falso amodorramiento, se hallaba Floreal Gambús. El veterano anarquista dio un respingo al verme.

- ¡Hombre, Vilar! ¡Qué alegría su visita!

- Floreal, la situación es crítica. Necesito que me traduzca esto.

- Vi trovos min sur la montojovo. Es esperanto, cierto.

- ¿Qué quiere decir ?

- Me encontraréis en el camino de la montaña. ¿A qué montaña debe referirse?

 

Juan Antonio de ZUNZUNEGUI

El barco de la muerte

[1945]

Obras completas. 2. Editorial Noguer. 1ª edición. Barcelona, 1970. “Tercera acción”. Págs.  1.077 y sig. / Págs.  1.116 y sig.

-¿Cómo va ese esperanto?

-Estos días he traducido la Sonatina, de don Rubén.

-¿Y qué tal?

-Gana con la traducción… Mejor que en castellano suena.

Mostacilla se sonríe.

-Sí, tú ríete; pero tendréis que convenceros todos, o se va a un idioma único, o dentro de poco tendremos la confusión de las lenguas como en la torre de Babel.

[…]

-Yo el principal defecto que le encuentro al esperanto es el de ser un idioma artificial, y un idioma artificialmente creado no puede vivir.

-Todos los idiomas que se hablan sobre la tierra han sido creados por el hombre; todas las palabras han tenido un inventor, anónimo o conocido; en ese sentido, todas son artificiales… Además, el esperanto vive desde hace tiempo en las lenguas indoeuropeas.

-Te concedo esto –otorgó Mostacilla-; pero si la Humanidad adopta el esperanto, va a suceder con él lo que con el latín y otros idiomas nacionales, que degenerará en dialectos, y entonces ya no podrá servir como idioma internacional.

-En eso estás equivocado –argumentó Bernardón- dándose con el pañuelo el consabido golpecito en el cogote-. Si del latín y otros idiomas nacieron dialectos en tiempos lejanos, se debió a causas que ya han desaparecido para siempre: el aislamiento en que vivía cada región, el analfabetismo de las masas, la falta de Academias y diccionarios que fijaran la norma y el valor de las palabras…, etc. Hoy, las cosas han cambiado, y ya no dan ni pueden dar origen a dialectos los idiomas nacionales…, y menos el esperanto, cuya mejor salvaguardia contra ese peligro está precisamente en su condición de internacional, que hace que todos los que lo usan se vean forzados a respetar la uniformidad en lo que se refiere al vocabulario y a la gramática.

Mostacilla se sintió anonadado por la lógica férrea de Bernardón.

Guardaron silencio un momento, que lo emplearon para beber.

Mostacilla se revolvió aún, sin embargo:

-¿No sería mucho más práctico internacionalizar el inglés, el español o el francés? Se ahorraría mucho trabajo, puesto que estos idiomas son ya conocidos por muchos millones de personas.

-No, estás engañado; multiplica el número de personas que no conocen el inglés por el número de horas que requiere el estudio de este idioma; multiplica luego el número de hablantes de la tierra por el número de horas que exige el estudio del esperanto…, y compara los resultados… Verás que la internacionalización del inglés representaría para la Humanidad un esfuerzo diez veces mayor, por lo menos, que el que representaría la adopción del esperanto. Y esto que decimos del inglés es aplicable al español o al francés o a cualquier otro idioma nacional… Además, que ninguna nación está dispuesta a dar la supremacía al idioma de otra.

Se hizo en torno a Bernardón un aura admirativa.

Pero Mostacilla era el demonio.

-Una cosa hay que me retiene a la hora de la total admiración…, y es que yo me había hecho a la idea de que el esperantista era hombre vegetariano y con aspecto de enfermo del estómago, delgado hasta el límite y cara de pocos amigos, y me encuentro con que el pontífice máximo del esperantismo en la provincia es un carnívoro de ciento diecisiete kilos… Yo hubiera encontrado más natural que tú propugnaras el aprendizaje del vascuence, del ruso, del holandés o de cualquier otro idioma substancioso.

-De eso ya hablaremos con más calma –sonrió Bernardón, enjugándose el morrillo.

-Bueno –intervino el hombre del ojo verde-: a ver cuándo nos lees en esperanto eso de “la princesa está triste”.

-Cuando queráis; ya os avisaré yo; una noche venimos aquí los amigos, y con disculpa de picar algo os la leo…

Paró la atención en Martínez, que oía meditabundo.

-¿Usted no es esperantista, Martínez?

-Funerario solamente –contestó, sobrio, Martínez.

-Yo le hacía a usted de los nuestros.

-¿Por qué no?; la muerte tiene un idioma único, un esperanto internacional, y ése… ninguno escaparemos de aprenderlo.

Y por todas las espaldas pasó un frío y silencioso temblor.

[…/…]

El ingenioso y divertido engendro de Zamenhof empezaba a tocar las mentes sencillas de muchas gentes del país. Iba, en general, su estudio asociado al vegetarianismo y a la locura mansa, esa locura que no exige la camisa de fuerza […]

[…/…]

LA MALGAJA PRINCINO

(Rubén Darío)

Con una voz dulcísima, suavificada por las natillas, comenzó así:

Princin’ estas malgaja… Kion havas princino?

[Nota del transcriptor: se van reproduciendo, por fragmentos y en su totalidad los versos de la Sonatina de Rubén Darío, en la traducción que realizó Félix Díez Mateo, aparecida en el Boletín del 2º Congreso de esperantista ibéricos, celebrado en Bilbao en 1924]

Princin' estas malgaja. Kion havas princino?

Ŝia fraga buŝeto elsopiras sen fino.

Kaj ŝi perdis koloron, ŝi de longe ne ridas,

Sur la seĝo el oro la princin' pala sidas.

Restas muta klavaro, ne aŭdiĝas sonoro,

Kaj en glas' forgesita svenas ĉarma la floro.

La triumfo de pavoj jen ornamo ĝardena,

La mastrina babilo de vantaĵ' estas plena,

Ruĝvestita petolas histriono, sed plendas

Ĉar princino ne ridas, ĉar princino ne sentas;

Persekutas princin', orienten, ĉielon,

Sendifinan la penson, iluzian libelon.

Ĉu ŝi pensas al princo de Ĉini' aŭ Golkonda

Aŭ al tiu haltinta por admiri de blonda.

La princino karesajn, lumodolĉajn okulojn?

Aŭ al reĝ' forlasinta bonodorajn insulojn?

Ĉu por estro de klara diamant' ŝiaj ĝemoj

Aŭ por mastro fiera de Ormuzaj la gemoj.

Estus ŝi hirundino, estus ŝi papilio,

Per rapidaj flugiloj, sur skal' de radio

Ŝi al suno flugadus, sub lazuran ĉielon

Suĉus ŝia spirito de la vivo la belon,

Ŝi liliojn salutus per printempa kantaro.

Malaperus en vento sur la tondro de l'maro.

Ŝi ne amas palacon, ne plu sorĉan balkonon

Nek arĝentan ŝpinilon, puncan la histrionon

Nek de cignoj samvoĉaj sur blulago la ĥoron,

Kaj la floroj malĝojas pro kortega la floro;

De la nordo nelumbo, la jasmen' de Oriento.

De la sudo la rozo, dali' de Okcidento,

Malfeliĉa princino kun la bluaj okuloj.

Mallibera en oro, mallibera en tuloj,

En marmora la kaĝo de vastega palaco,

En fiera palaco, kie viglas por paco

Gardistaro, halebardaj cent negroj, kaj sono.

De ĉashund' nedormanta, kaj kolosa dragono.

Ho plej bela princino, estus mi papilio!

Princin' estas malgaja, pala, kiel vizio;

Adorata vizio la ebura kaj ora!

Flugus mi voki princon de land' rozkolora.

(La princin' estas pala, princin' estas malgaja)

Ŝi, pli brila kaj ĉarma ol tagiĝo la maja.

Ho, silentu, princino, ĉesu jam via palo,

Diras bona feino. Sur fluganta ĉevalo

Al vi venas radia, en la zono jen glavo,

Kavaliro vin koni, li fariĝos la sklavo;

La venkinto de Morto; kaj denove la flamo

Viajn lipojn bruligos per la kiso el amo.

[…]

-Estos versos mejoran los de don Rubén

[…]

-¡Qué fuerza la de esta cuarteta! –exclamó Mostacilla, dándoselas de entendido.

Bernardón sonrió al elogio. En seguid sorbió otra cucharonada de natillas. Era imposible pasar tanta K y tanta J sin aquel suave y dulce lubrificante.

[…]

-¿Bravo! Eso es un verso y no lo que escriben los poetas de ahora –gritó Mostacilla.

Venancio confesó que era de lo más sonoro que se había escrito en todas las lenguas.

[…]

Se había apoderado de todos una sed esperantista.

[…]

-Un idioma en el que se puede componer un verso con tan elegante andadura merece que se olviden todas las demás lenguas –exaltó Bernardón.

-¡Al idioma único; hay que ir al idioma único! –propuso Venancio.

[…]

Hubo aplausos ensordecedores. Salvo Martínez, que permaneció pensando en las infinitas variantes de la demencia humana, los demás, empujados por el vino, sintieron su esperantismo agudizado.

[…]

-¡Abajo las barreras idiomáticas!

-¡Abajo! –respondieron todos.

[…]

-¡Queremos un idioma único!

[…]

-¡Viva Zamenhof!

-¡Viva!

-¡Viva Zamenhof!

Un tendero rezagado, al oír aquella f final, de sospechoso eslavismo, cerró precipitadamente la tienda.

 

 

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