Federación Española de Esperanto

Esperanto, paz y acogida

El último número de la revista "Por la paz", del Instituto Catalán Internacional para la Paz contiene un artículo sobre las corrientes pacifistas del movimiento esperantista, especialmente en el periodo cercano a la Primera Guerra Mundial. El autor es Javier Alcalde, y el texto se puede leer en este enlace.

La búsqueda de la paz ha sido siempre, y sobre todo en esos primeros momentos del idioma, una de las principales motivaciones para aprender y promocionar el esperanto. Sobre esta relación de la lengua internacional con la noviolencia, puede leerse un amplio artículo del mismo autor, que publicamos hace algún tiempo en nuestra web.

También ha sido una constante del movimiento esperantista el apoyo a los refugiados, a los que han tenido que abandonar sus países a causa de la guerra y otras catástrofes. Hace unos días el diario "El 9 nou" recordaba en un artículo la campaña que los esperantistas españoles llevaron a cabo al finalizar la Gran Guerra para acoger a niños de la región austriaca de Estiria, que estaban sufriendo notables penalidades tras la guerra. Algunas de las localidades que acogieron mayor número de refugiados fueron Zaragoza (donde se encontraba el principal organizador de la campaña, el abogado Emilio Gastón), Cataluña (a destacar las ciudades de Vic, Olot y Manlleu) o Cheste (Valencia). Puede leerse una amplia investigación de esa admirable iniciativa humanitaria en: http://www.raco.cat/index.php/ausa/article/viewFile/248029/332117.

También muchos españoles que hubieron de exiliarse durante y tras la guerra civil pudieron disfrutar de la acogida de los esperantistas, especialmente en el sur de Francia. El escritor Jaume Grau Casas presta testimonio en sus memorias (recientemente publicadas en francés , pero por desgracia aún inéditas en español) de la generosidad y la solidaridad de los esperantistas de todo el mundo, y las campañas de las que muchos de sus compañeros pudieron beneficiarse.

Otros ejemplos se recogen en el artículo del ICIP referenciado al comienzo. Es oportuno recordar estos días esta labor internacionalista práctica, humanista en el sentido más amplio, una parte esencial de la tradición y las ideas del movimiento esperantista, entonces como hoy.